DIA 21 / 2018

Diseñadores perdidos

¿Por qué mucha gente no sabe qué es un diseñador de experiencia de usuario a día de hoy? Seguro que muchos lo tenéis claro, a mí me entran dudas.


disenadores titulitis
La titulitis no es exclusiva de los politicos, está en todas partes, lo importante es saber de todo.

“Soy UX, me encargo de la UX, el user flow y la arquitectura…”
“Soy más UX/UI me gusta el wireframing y el prototipado…”

A nivel teórico parece que todo el mundo ha ensayado el discurso, sin embargo, aprovechando el espacio que me brinda mi buen amigo Félix, voy a daros mi opinión personal basada en mi experiencia y situación actual.

Lo primero que tengo que decir es que no tengo mala opinión de las academias ni de los cursos que ofrecen. Al contrario, me parece que nunca antes habíamos tenido acceso a una formación tan amplia. No estoy en contra de los diseñadores, estaría bueno y tampoco tiene la culpa el mercado, ese que nos obliga a ir cada vez más deprisa sin detenernos en una cosa que no controlamos cuando ya tenemos cuatro nuevas por aprender.

Hoy en día la mayoría sigue sin tener ni idea de lo que es un UX. Y no solo me refiero a los alumnos que se acercan a las escuelas de formación con el objetivo de ser UX/UI.

Podría después de las entrevistas que llevo hacer una clasificación en base a lo que me cuentan:

Están aquellos que van un poco sobrados

“Yo es que soy UX y solo conceptualizo, el prototipado no es cosa mía”. Este diseñador ya ha trascendido la UX, se le ha quedado pequeña, quizás lleva hablando varios años de Service Design y se caracteriza por no cerrar nada de lo que empieza. Tiene tendencia a dispersarse y desayuna innovación todos los días.

Luego están los protagonistas de la peli, de la suya al menos

“Yo soy diseñador de experiencia de usuario”, con una lección de todo lo que debe ser un UX, al menos en la teoría. Normalmente sin formación alguna en diseño, ni ganas de pisar una academia porque se lo sabe todo, TO-DO.

Los currantes

Ganarás el pan con el sudor de tu frente – (Malik Rose) “Cuánto te echo de menos Andrés Montes”. Siendo optimista 3 de cada 4 están bajo este tipo de diseñadores. Siendo pesimista, más de un 25% de los diseñadores actuales no están y lo peor, no se les espera. Es un dato que me hunde, a mí y a la profesión entera. Creo que les define características como saber trabajar en equipo, tener empatía y defender al usuario sin mirarse el ombligo de manera continua.

La figura del aprendiz

No tiene experiencia pero le sobran ganas. Se tiene que abrir hueco y tiene que probar, no tiene miedo a confundirse y eso le da bastante valor al principio. Si todo va bien, encontrará su sitio. Yo lo que percibo es que cada vez es más complicado, demasiadas distracciones para llegar a buen puerto: Espero confundirme.

Estoy perdido/a

“He estado currando como visual 5 años pero me encantaría especializarme en la parte de Research” En el fondo le parece un coñazo pero siente que se paga mucho mejor. Totalmente lícito querer ir cambiando sin embargo, enfocarlo desde el tema del dinero creo que es un error. Quizás cobre más durante unos años hasta que vea que no aporta más que cuando era visual y entonces tendrá que superar un momento difícil.

Los acomodados

“Bueno en realidad no estoy buscando solo me interesaría saber qué podéis ofrecer”. Mientras le paguen a final de mes: feliz. Este diseñador no va a defender NUNCA al usuario, ni va a buscar soluciones de valor porque tiene unos principios que consisten en cambiarlos si le suponen algun problema. Existen en todas las profesiones, viven disfrazados, son parásitos, habéis trabajado con ellos y son el verdadero problema de muchas empresas que terminen echando o perdiendo gente en detrimento de estos “camaleones del euro”.

Como veis el panorama ya entre nosotros está complicado pero el objetivo de esto no es hacer una clasificación nuestra, sino aclarar a los demás lo que hacemos.  El término “diseñador UX / UI” ya está como digerido, es del pasado y sin embargo todavía hay mucha gente que no sabe qué significa.  Basta citar los distintos puestos: UI, UX, CX,  IxD,  Web, Mobile,  Product Designer, Service Designer, UX Lead, UX Manager, Design Manager… la lista por momentos es infumable.

Para la mayoría de las personas, que no viven alrededor del mundo del diseño todo esto es una locura. Y para muchos de nuestros clientes simplemente: humo.  Estamos intentando rizar el rizo mediante títulos que agregan palabras descriptivas y reemplazan “diseñador” por “estratega”, “arquitecto” o “analista” como si el verdadero valor lo tuviera el nombre. Confieso que a veces he llegado a pensar en si alguien al final haría algún tipo de diseño.

Así hemos llegado a los Full Stack “Desde la conceptualización hasta la entrega final” ¡De traca! ¿verdad?

No importa cómo te llames si el resultado del trabajo que haces carece de valor tangible. Si un diseñador hace wireframes, prepara prototipos, conceptualiza, pero no puede ofrecer una solución de diseño para un problema, se puede llamar lo que sea menos diseñador.

A la hora de la formación y según vamos creciendo como profesionales es cierto que lo complicado es encontrar el equilibrio entre tener un “perfil en T” con una clara competencia profunda en algo concreto o saber de todo un poco sin llegar a especializarse en nada.

Lo importante creo yo, está en poder distinguir entre todo este tipo de descriptivos que van a utilizar desde Recursos Humanos para contratarnos. Necesitemos conocer el proceso de diseño pero terminaremos especializándonos en algo, aunque nunca deberíamos perder la imagen global.

El valor del diseño es uno de los temas básicos en nuestra profesión, y por momentos lo echo en falta. Sketch, InVision, Figma, Axure, el Pixel Perfect, los Wireframes, el Customer Journey o la Arquitectura de la informacion no nos hacen diseñadores. Somos diseñadores cuando resolvemos problemas y contribuimos a algo valioso.

¡Que sí! Que siempre existirán personas y situaciones que se carguen de un plumazo todo, entre otras cosas porque se dice: “siempre habrá alguien que puede hacerlo más barato y peor”. Por fortuna, siguen existiendo actitudes, detalles y pequeñas cosas con las que podemos apoyar una imagen positiva de los diseñadores. De todas ellas me quedaría sobre todo con:

La palabra diseñador sigue existiendo y las buenas noticias es que la puedes utilizar y ponerla en práctica solucionando problemas desde el diseño, yo solo tendría en cuenta que aunque no sea malo especializarse, puede convertirse en un obstáculo para comprender todo el negocio desde una visión más general.

Luego está el valor añadido tanto financiero (ganar o ahorrar dinero) como social (mejorar la vida de uno). Y es en esto en lo que tenemos que trabajar.

Y por último, más allá de lo difícil que es demostrar el valor generado con el trabajo en diseño, es responsabilidad de los diseñadores trabajar con datos fruto de la investigación. Solo así se puede combatir la subjetividad y encontrar a esos Diseñadores Perdidos.

Lectura recomendada

Design’s Lost Generation” de Mike Monteiro, un artículo sobre la ética profesional de los diseñadores y cómo elegir entre ganarse la vida y hacer lo correcto.